viernes, 31 de enero de 2014

CORAL

Coral es una pequeña Yorkshire que tenia tanta ansiedad que era imposible distinguir el color de sus ojos, pues no se estaba quiera ni un segundo. Ademas de su alto nivel de ansiedad, Coral era dominante y no podías ni sentarte en el sofá sin llevarte un mordisco. Incluso me dejó una marca en la mano (a veces pasa, gajes del oficio de trabajar con animales con dientes).

Tras hacerle liberar toda esa ansiedad acumulada, empezamos su rehabilitación. Y en unas cuantas horas, Coral ya había aprendido que no todo lo que hay en casa es de ella, que no se debe morder a la gente por sentarse en el sofá, y que las reglas en general habían cambiado.

Casos como este son mi día a día. Y todos ellos se podrían prevenir si se tuviese más conocimiento sobre cómo comunicarse con el perro y darle lo que necesita.


Un perro equilibrado es un perro feliz

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