sábado, 1 de febrero de 2014

MÁRILIN

Esta pequeña mestiza de Maltesa, tenia la manía de, cada vez que veía un niño, sufrir un ataque epiléptico. Estaba en tratamiento por el veterinario. Y últimamente incluso le daban en casa cuando le reñían o no le daban lo que quería. Su dueña, oliéndose que podia ser fingido, pese a los avisos del veterinario, me llamó. Bien, pues resulta que eran fingidos. Cuando le prohibimos tocar un plato de jamón de York y tuvo el ataque, de un solo toque de aviso, salió del supuesto ataque. Cuando volvió a "sufrirlo" la corregí y volvió a salir de él. Entonces fue cuando empezó a ladrar. ¿Por qué llegó a este estado? Pues porque un día le dio una rabieta, y su dueña cedió dándole lo que quería. Y con el tiempo fue perfeccionando la técnica. Muchas veces, algo que parece una enfermedad o una lesión, realmente es nuestro perro aprendiendo a manipularnos. Los veterinarios tampoco pueden estar seguros, así que antes de medicarlos innecesariamente, pedir asesoramiento a un profesional en conducta canina. Porque nunca se sabe. Por cierto. Ahora Marilin se ha convertido en una chica tranquila que ya no finge ataques para conseguir lo que quiere.

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