lunes, 20 de enero de 2014
TRECE Y ROBIN
Estos dos jóvenes Teckel tan preciosos y de apariencia tan delicada, son (mas bien ERAN) los amos y señores de su casa. Dentro, hacían lo que querían, cuando querían y como querían. Trece (la chica delgadita y marrón clara), la líder de la manada, controlaba y seguía a sus seguidores humanos incluso hasta las puertas del baño. Los vigilaba, como haría un líder. Robin (el chico negro y marrón) se convirtió también en un seguidor de Trece, pero solo en apariencia como luego se pudo comprobar.
En la calle, Robin tiraba como un caballo de cuadrigas y Trece no permitía que se le acercara ningún perro, provocando altercados y haciendo que Robin se sumase a la pelea, ya que eso hacen los perros seguidores. El punto más álgido fue un altercado que tuvieron con un cachorro. La situación necesitaba una solución urgente.
A la hora de equilibrar ambos, reestructuramos la pirámide de liderazgo en casa, se pusieron limites y limitaciones y se marcó un nuevo comportamiento hacia ellos, viéndolos como: Primero, animal. Segundo, especie. Tercero, raza, y por ultimo Trece y Robin.
Cuando se entiende qué necesita un perro se puede comenzar a darle lo que necesita para que él solo se equilibre. El modo en que los trataban era similar al que se trata a los niños humanos. No es culpa de los dueños, TODOS hacemos eso cuando no sabemos cómo se debe tratar un perro, es normal. Queremos darles tanto amor que la manera en que lo hacemos es como si fuesen nuestros hijos. Pero eso solo beneficia al humano, no al perro.
Cuando salimos al a calle siguiendo el ritual en que abandonamos la "guarida de la manada" (nuestra casa) hicimos hincapié en la manera de pasear. Ya no eran los perros los que marcaban el paseo. Ahora eran los humanos, los nuevos lideres. Lo mas difícil (mas bien laborioso) fue hacer que trece volviese a ser perro. Que al conocer un perro volviese a hacerlo como lo que es, un perro. Usando la nariz, ojos y por ultimo orejas. Porque hasta entonces solo usaba los ojos y no mostraba interés por ningún perro. Esto último llevará más tiempo por parte de los dueños, Ya que es algo que llevará algo de tiempo hasta que se solucione completamente. Pero dentro de poco, sucederá el milagro.
Ahora solo queda tener paciencia y trabajar con esperanza y buena energía para que estos dos chicos sean de nuevo tranquilos y equilibrados.
Un perro equilibrado es un perro feliz
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