martes, 4 de febrero de 2014
BOIRA Y BETTY
La pequeña Chihuahua Betty y la Teckel Boira son dos chicas con una energía desbordante que vivían sin reglas ni limitaciones. Eran, literalmente, las lideres de la casa. Hacían lo que querían, cuando querían y donde querían. Cuando se quedaban solas destrozaban la cocina. Cuando sonaba un timbre ladraban. Cuando uno de sus dos humanos (porque les pertenecían a ellas dos) iba de una habitación a otra, lo seguían pegado a él, ya que un líder debe controlar siempre a los miembros de su manada. En la calle lo mismo. Cualquiera que se acercara a ellos sufría un ataque, cualquier vehículo que se acercara detonaba ese comportamiento.
Después de su rehabilitación, Boira y Betty son mas tranquilas. Ahora que sus dueños son líderes en casa y fuera de ella, estas dos chicas sienten que no tienen que controlar nada, que todo recae sobre los hombros de los líderes. Por lo que ahora pasean mas relajadas y sin ladrar a nadie, y si eso pasa, los líderes saben como decirle que eso no tiene importancia y que pueden seguir caminando. En casa ya pueden reclamar su espacio personal, y la ansiedad que tienen acumulada irá desapareciendo poco a poco hasta que no quede nada. Solo es cuestión de constancia y paciencia.
Desde aquí animo a sus dueños a seguir siendo líderes firmes y tranquilos.
Un perro equilibrado es un perro feliz
LA PEQUEÑA CHEER
Cheer es una pequeña Coker Spaniel de tres años de edad que tiene la mala manía de que cada vez que suena el teléfono, el timbre o cualquier sonido imprevisto, comienza a dar vueltas como una peonza. Llega a dar tantas vueltas que ha llegado incluso a hacerse sangre en la cabeza al darse contra la pata de una mesa. Después de las vueltas incluso llega a vomitar.
Después de estar con ella una hora, dejó de dar esas vueltas. Sus dueños aprendieron como marcar limites y limitaciones y a corregir ese comportamiento de una manera sencilla. Solo le hacia falta una pequeña rehabilitación y que sus dueños aprendiesen como comunicarse con ella.
Un perro equilibrado es un perro feliz
Después de estar con ella una hora, dejó de dar esas vueltas. Sus dueños aprendieron como marcar limites y limitaciones y a corregir ese comportamiento de una manera sencilla. Solo le hacia falta una pequeña rehabilitación y que sus dueños aprendiesen como comunicarse con ella.
Un perro equilibrado es un perro feliz
sábado, 1 de febrero de 2014
MÁRILIN
Esta pequeña mestiza de Maltesa, tenia la manía de, cada vez que veía un niño, sufrir un ataque epiléptico. Estaba en tratamiento por el veterinario. Y últimamente incluso le daban en casa cuando le reñían o no le daban lo que quería. Su dueña, oliéndose que podia ser fingido, pese a los avisos del veterinario, me llamó.
Bien, pues resulta que eran fingidos. Cuando le prohibimos tocar un plato de jamón de York y tuvo el ataque, de un solo toque de aviso, salió del supuesto ataque. Cuando volvió a "sufrirlo" la corregí y volvió a salir de él. Entonces fue cuando empezó a ladrar. ¿Por qué llegó a este estado? Pues porque un día le dio una rabieta, y su dueña cedió dándole lo que quería. Y con el tiempo fue perfeccionando la técnica.
Muchas veces, algo que parece una enfermedad o una lesión, realmente es nuestro perro aprendiendo a manipularnos. Los veterinarios tampoco pueden estar seguros, así que antes de medicarlos innecesariamente, pedir asesoramiento a un profesional en conducta canina. Porque nunca se sabe.
Por cierto. Ahora Marilin se ha convertido en una chica tranquila que ya no finge ataques para conseguir lo que quiere.
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